sábado, 5 de abril de 2008

Salmo 119 He (Parte 17)

“Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón.”
Salmo 119:33-34

Qué fácil es seguir a Dios por las emociones. Cuando uno oye algo bonito de la Biblia, el corazón se emociona y hace promesas de “guardar” Su palabra, promesas basadas en las emociones pero cuando pasa el tiempo y los problemas diarios de la vida empiezan a agobiarnos poco a poco nos olvidamos de guardar Su palabra.

Antes de continuar aclaremos algo; muchos de nosotros cuando movidos por las emociones queremos guardar Su palabra lo hacemos por los grandes beneficios a los que accedemos, y cuando vemos que verdaderamente es difícil guardar el consejo de Dios, preferimos quedarnos en la zona donde hacemos todo a nuestra manera.

Hay muchas referencias bíblicas acerca de lo importante que es guardar Su palabra hasta el fin. Es a través de los problemas de la vida que conocemos la dimensión del poder de Dios. Cuando todo nos va bien es fácil “guardar” su Palabra, pero cuando todo lo tenemos en contra pareciera que hasta el mismo Dios está en nuestra contra.

En lo mas terrible de un problema puedes ser leal. En lo mas terrible de un problema puedes ser desleal. En lo mas terrible de un problema puedes decidir obedecer Su Palabra, En lo más terrible de un problema puedes decidir desobedecer Su Palabra.

Los problemas son la oportunidad que tenemos para cantarle a Dios con nuestras vidas que lo amamos y que lo obedecemos sin importar la situación por la que atravesamos. No seguimos a Dios sólo porque nos emocionamos, seguimos a Dios determinados a continuar hasta el fin de la carrera. No se trata de ver quién llega primero sino de quién llega a la meta.

Realmente me impresiona la cantidad de veces que hemos leído que dice en este salmo 119 “dame entendimiento” en este versículo otra vez lo recalca. Creo que algo importante Dios quiere decirnos. Debemos buscar el entender los caminos de Dios. Es posible, y debemos empezar por pedirlo. Así como David. Y por lo que veo debemos hacerlo con insistencia.

La parte final del versículo también es de llamar la atención, porque dice “…la guardaré de todo corazón…” Creo que muchos de nosotros guardamos Su palabra a medias sólo en lo que nos conviene. Sinceramente veo como un reto obedecer Su Palabra de todo corazón.

Armando Carrasco Z

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