Lo primero que tenemos que hacer es generar un hábito de lectura diario de la Biblia.
Se dice que un hábito se logra cuando después de más de 40 veces que lo repetimos constantemente.
Más adelante anexo una relación de varios sistemas de leer la Biblia en un año.
Para empezar te recomiendo el sistema de 4 capítulos diarios porque te ocupan sólo unos 15 minutos o menos al día y la lees en un año.
No es fácil hacerse del hábito de lectura pero creéme que es uno de los hábitos que más te pueden remunerar en todos sentidos, yo sé que una vez que tengas el hábito de leer 15 minutos diarios es más fácil anexar a tu lectura un libro paralelo a la Biblia y cuando te des cuenta estás leyendo dos libros al mismo tiempo.
Te recomiendo que te compres unos lápices o plumones de colores y que subrayes los principios que vayas encontrando en la Biblia.
Por ejemplo usa el rojo para todo lo que tenga que ver con Dios, usa el azul para lo que tenga que ver con dinero, el amarillo para todo lo que tenga que ver con la famillia.
El color es lo de menos pero úsalos, se ha comprobado que el cerebro funciona por mapas y los colores son excelentes para ubicar fácilmente textos en libros grandes.
Otra cosa que tienes que hacer es tener un libreta exclusivamente para apuntar todos aquellos conceptos que vayas descubriendo, en dicho cuaderno pones la fecha en que estás leyendo y apuntas del lado izquierdo el capítulo que lees y al lado apuntas lo que has descubierto.
Con el paso del tiempo el sólo hecho de leer el cuaderno es reconfortante. Hay días en los que uno no apunta nada, pero hay otros en los que verdadermente se encientran muchos tesoros.
En la primera etapa de lectura hace que nos familiaricemos con el lenguaje y ambiente de la misma Biblia.
En esta etapa probablemente no encuentres tan rápido mucho conceptos pero llegará el momento que podrás encontrar un enorme tesoro de principios prácticos que te ayudarán a vivir mejor en este planeta.
Esta etapa es cuando empiezas a habituarte a la lectura. Ya cuando tienes el hábito de lectura se te facilita más el encontrar verdades ya que te acostumbraste al lenguaje y entorno de la Biblia.
Seguramente te llegarán muchas dudas, muchas. Te quiero decir que lo que más me ha gustado de la Biblia, es que la Biblia se explica así misma.
Esto quiere decir que en la misma Biblia están las respuestas para aquellas cosas que encuentras y que te generan dudas o preguntas, por eso es importante leer contsantemente la Biblia para estar encontrando las verdades completas.
A veces un principio lo puedes entender cuando estudias varios pasajes diferentes pero que tienen el mismo principio. Si cuando estás leyendo te surgen dudas, apúntalas inmediatamente en tu cuaderno y espera.
Continua leyendo y cuando menos te lo imagines encontrarás la respuesta en la misma Biblia. Recuerda la Biblia explica la Biblia.
Algo muy importante al estudiar la Biblia, es que no puedes estacionarte en una sola verdad, tienes que aprender a ver el panorama general y aplicar los principios prácticos que encuentres en la Biblia, mira este libro es tan fascinante que muchas personas al leerla sin ton ni son y sin responsbilidad han creado sectas basadas en un sólo versículo de la Biblia haciendo a un lado gran parte de ella, esto es lo que ha generado muchas desconfianza en la gente.
Es impotante aprender a leer buscando el panorama general con un sentido común. El clásico problema de cuando alguien mal interpreta un pasaje de la Biblia y se pone a gritarle a todo su alrededor que se acerca el fin del mundo.
Y lo peor es que mucha gente les cree. El estudio de la Biblia es de aplicación personal. Las verdades contenidas en ella son universales para todos los hombres y si quieres compartir lo que has aprendido, mejor enseña a los otros a leer la Biblia.
Ahora bien yo te recomiendo que leas la Biblia bien despierto procura no empezar a generar tu hábito antes de dormir, porque muchas veces cansados del trabajo de todo el día cuando llega la noche ya estamos muy cansados y ya no podemos estar “alertas” para encontrar las verdades que buscamos.
Si se tratara de un libro común no habría problema, la cuestión es que debemos estar alertas buscando principios que nos puedan ayudar, lo ideal es en la mañan que te levantes 15 minutos antes de lo que acostumbras y la leas.
A esas horas del día estamos bien despiertos con todos los sentidos activados. Sin embargo a veces es imposble hacerlo en la mañana y el único tiempo que queda es en la noche, bueno si es así házlo, pero házlo.
Lo importantes es lograr el hábito ya sea de noche de mañana o al mediodía pero lee la Biblia.
Armando Carrasco Z
Un espacio para conocer más de la Biblia. Conocer todo aquello en lo que la Biblia puede ayudarnos. Conocer al Autor de la Biblia y entender que realmente es un "instructivo" o "manual" para que el hombre pueda llevar una vida plena y estable.
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jueves, 23 de agosto de 2007
Hábito de obediencia a La Palabra.
Este hábito es más difícil que acostumbrarnos a leer la Biblia, porque por muchos años nos hemos comportado como hasta hoy, a nuestro modo.
Y cuando de repente leemos en la Biblia algunas cosas que debemos hacer, realmente es un poco difícil, el, aparentemente simple, hecho de pedir perdón puede hacer que por años no puedas hacerlo pero cuando te decides hacerlo y ves los resultados te preguntas que porqué no lo hiciste antes.
Quiero hacer una importante aclaración; espero que te has estado fijando en una palabra que uso con frecuencia en el libro, la palabra “principios prácticos” y quiero que así lo entiendas, tenemos que poner en práctica esos principios, los cuales, nos van a ayudar para salir adelante, no vaya a ser que de repente leas en la Biblia que en el Antiguo Testamento se acostumbraba al “ojo por ojo y diente por diente” y quieras hacer lo mismo, por eso te decía que debes tener un panorama completo de la Biblia es sumamente importante.
Aprender a leer la Biblia es precisamente eso, tener un panorama general, extraer los principios y ponerlos en práctica, cuando pones “práctica” algún pasaje de la Biblia fuera de contexto corres el riesgo de hacer tu propia Biblia y después te vas a creer iluminado y Dios no lo quiera formes una religión.
Por eso hago mucho énfasis; es importante conocer toda la Biblia y reconocer los principos prácticos contenidos en ella.
Ahora bien, cuando ya tenemos el hábito de lectura de las escrituras, el siguiente paso es fomentar el hábito de obediencia, porque de nada nos va a servir ser grandes conocedores de la Biblia si no la estamos poniendo en práctica, la diferencia entre que sucedan las cosas y no, es tu obediencia.
Cuando encuentres un principio que puedas llevar a la vida diaria no tardes en ponerlo en práctiva, tu mismo te vas a dar cuenta de los resultados, estoy seguro que te quedarás asombrado con los resultados.
Armando Carrasco Z
Y cuando de repente leemos en la Biblia algunas cosas que debemos hacer, realmente es un poco difícil, el, aparentemente simple, hecho de pedir perdón puede hacer que por años no puedas hacerlo pero cuando te decides hacerlo y ves los resultados te preguntas que porqué no lo hiciste antes.
Quiero hacer una importante aclaración; espero que te has estado fijando en una palabra que uso con frecuencia en el libro, la palabra “principios prácticos” y quiero que así lo entiendas, tenemos que poner en práctica esos principios, los cuales, nos van a ayudar para salir adelante, no vaya a ser que de repente leas en la Biblia que en el Antiguo Testamento se acostumbraba al “ojo por ojo y diente por diente” y quieras hacer lo mismo, por eso te decía que debes tener un panorama completo de la Biblia es sumamente importante.
Aprender a leer la Biblia es precisamente eso, tener un panorama general, extraer los principios y ponerlos en práctica, cuando pones “práctica” algún pasaje de la Biblia fuera de contexto corres el riesgo de hacer tu propia Biblia y después te vas a creer iluminado y Dios no lo quiera formes una religión.
Por eso hago mucho énfasis; es importante conocer toda la Biblia y reconocer los principos prácticos contenidos en ella.
Ahora bien, cuando ya tenemos el hábito de lectura de las escrituras, el siguiente paso es fomentar el hábito de obediencia, porque de nada nos va a servir ser grandes conocedores de la Biblia si no la estamos poniendo en práctica, la diferencia entre que sucedan las cosas y no, es tu obediencia.
Cuando encuentres un principio que puedas llevar a la vida diaria no tardes en ponerlo en práctiva, tu mismo te vas a dar cuenta de los resultados, estoy seguro que te quedarás asombrado con los resultados.
Armando Carrasco Z
Memorización Bíblica
Como hemos visto el poder de la palabra se genera de conocerla y de ponerla en práctica, es un arma poderosa en nuestras manos y si queremos realmente dominarla tenemos que memorizarla.
En muchas partes de la Biblia podemos ver que se define asimisma como un espada. Yo creo que esa espada siempre es la misma, realmente lo único que cambia es quién la usa y cómo la usa.
El primer paso para aprender un buen manejo de dicha espada es aprender de memoria aquellos versículos clave para nuestra vida personal.
Ahora bien algo sumamente importante; no se puede hacer una lista rigurosa de vesículos clave universales para que le sirva a cualquier hombre o mujer, lo interesante de esto es que es personal, lo que para ti puede ser un versículo clave de vida o muerte, para otro puede ser un versículo interesante, de apoyo pero no clave.
Por eso es que no voy a poner en este espacio alguna lista de versículos clave para memorizar, al final si voy a poner una guía pero que debe tomarse precisamente como eso, como una guía que te ayude a encontrar los versículos clave y sobre todo esa lista es para ayudarte para que veas que la Biblia contempla todas las áreas del hombre y de la mujer.
El mejor sistema que en lo personal me ha ayudado para memorizar las Escrituras, es el de hacer tarjetitas escritas con versículos de la Biblia y leerlos dos o tres veces al día durante una semana.
Lo que hacemos en mi familia es que antes de cada comida leemos en voz alta la tarjetita con el versículo, de esta manera no se hace pesado y al final de la semana nos hemos aprendido un versículo.
Es muy sencillo te invito a que lo intentes, las tarjetitas las venden ya cortadas en las papelerías, las puedes pedir como tarjetas de presentación, estas cajas contienen 100 piezas, si estamos hablando de usar una por semana, al años vas a usar un poquito más de la mitad así que es suficiente con una caja.
Te recomiendo que uses bolígrafo, ya que si utilizas lápiz es my probable que con el tiempo se borre, si lo hcaes con tinta y vas guardando las tarjetas al cabo del tiempo tendrás todo un arsenal de versículos clave.
Para hacer muy accesible su lectura te recomiendo que pongas el nombre del versículo al principio y al final del texto.
Puedes poner una pequeña anotación en la parte inferior de la tarjeta que te recuerde el propósito del versículo, muchas veces sucede que en el momento que estamos pasando por una situación determinada el versícvulo cobra vida lo usamos y después de un tiempo cuando volvemos a leerlo no tenemos una referencia exacta, esta pequeña anotación no debe ser muy larga en algunos casos sólo se pone una sola palabra. Recuerda que es sólo una referencia.
Como refuerzo al final de la semana comenta con alguien el versículo y lo que te ha servido, esto hace que tu cerebro retenga no sólo por repetición, sino por uso, dicho pasaje.
Si quieres todavía un refuerzo más fuerte para memorizar el versículo, al final de la semana escríbelo en un cuaderno con una anotación de referencia, en este caso si puedes ampliarte un poco más de lo que escribiste en la tarjeta, es sólo un recurso para retener lo que estamos introduciendo a nuestra memoria.
Armando Carrasco Z
En muchas partes de la Biblia podemos ver que se define asimisma como un espada. Yo creo que esa espada siempre es la misma, realmente lo único que cambia es quién la usa y cómo la usa.
El primer paso para aprender un buen manejo de dicha espada es aprender de memoria aquellos versículos clave para nuestra vida personal.
Ahora bien algo sumamente importante; no se puede hacer una lista rigurosa de vesículos clave universales para que le sirva a cualquier hombre o mujer, lo interesante de esto es que es personal, lo que para ti puede ser un versículo clave de vida o muerte, para otro puede ser un versículo interesante, de apoyo pero no clave.
Por eso es que no voy a poner en este espacio alguna lista de versículos clave para memorizar, al final si voy a poner una guía pero que debe tomarse precisamente como eso, como una guía que te ayude a encontrar los versículos clave y sobre todo esa lista es para ayudarte para que veas que la Biblia contempla todas las áreas del hombre y de la mujer.
El mejor sistema que en lo personal me ha ayudado para memorizar las Escrituras, es el de hacer tarjetitas escritas con versículos de la Biblia y leerlos dos o tres veces al día durante una semana.
Lo que hacemos en mi familia es que antes de cada comida leemos en voz alta la tarjetita con el versículo, de esta manera no se hace pesado y al final de la semana nos hemos aprendido un versículo.
Es muy sencillo te invito a que lo intentes, las tarjetitas las venden ya cortadas en las papelerías, las puedes pedir como tarjetas de presentación, estas cajas contienen 100 piezas, si estamos hablando de usar una por semana, al años vas a usar un poquito más de la mitad así que es suficiente con una caja.
Te recomiendo que uses bolígrafo, ya que si utilizas lápiz es my probable que con el tiempo se borre, si lo hcaes con tinta y vas guardando las tarjetas al cabo del tiempo tendrás todo un arsenal de versículos clave.
Para hacer muy accesible su lectura te recomiendo que pongas el nombre del versículo al principio y al final del texto.
Puedes poner una pequeña anotación en la parte inferior de la tarjeta que te recuerde el propósito del versículo, muchas veces sucede que en el momento que estamos pasando por una situación determinada el versícvulo cobra vida lo usamos y después de un tiempo cuando volvemos a leerlo no tenemos una referencia exacta, esta pequeña anotación no debe ser muy larga en algunos casos sólo se pone una sola palabra. Recuerda que es sólo una referencia.
Como refuerzo al final de la semana comenta con alguien el versículo y lo que te ha servido, esto hace que tu cerebro retenga no sólo por repetición, sino por uso, dicho pasaje.
Si quieres todavía un refuerzo más fuerte para memorizar el versículo, al final de la semana escríbelo en un cuaderno con una anotación de referencia, en este caso si puedes ampliarte un poco más de lo que escribiste en la tarjeta, es sólo un recurso para retener lo que estamos introduciendo a nuestra memoria.
Armando Carrasco Z
Meditación bíblica.
Esto no tiene nada que ver con poner la mente en blanco ni nada por el estilo, meditar según el diccionario es aplicar con intensidad la mente en el análisis de una cuestión.
Y de esta definición vamos a partir. Sé que una persona aplicada en la meditación entiende perfectamente la definición de la meditación, sin embargo una gran mayoría de gente influenciada por los medios de comunicación masiva tenemos la falsa idea de asociar la meditación con una persona que se olvida del mundo real y se aisla dejando la mente en blanco.
Por eso quiero partir de la definición del diccionario porque se trata exactamente de lo contario de activar la mente, de “echar a andar” ese músculo que lo hemos dejado adormecido por no aplicarlo correctamente.
Cuando cultivas el hábito de lectura de la Bibia es imposble que no te impacten ciertos pasajes.
Con mucha frecuencia los versículos de las Escrituras nos dejan una huella de por vida. Y cuando meditamos en ella ese impacto crece exponencialmente.
No se trata de hacer un método de meditación, no se trata de hacer fórmulas express que funcionen de la noche a la mañana.
Meditar requiere tiempo.
Es como los buenos vinos entre más tiempo se les deje reposar mejor saben. Igual es la Biblia mientras más le dediques tiempo a meditar en ella mejores resultados te dará.
Y para lograrlo no se necesitan “guias” detallando los pasos para lograrlo. Lo que se necesitan son principios.
Principio número uno.
Confia en la Biblia. Empieza a leerla y cuando un pasaje le llame la atención, te impacte poco o mucho pero que haya algo que te llame la atención, no lo sueltes, agárrelo.
Literlmente como si tuvieras garras y no dejes que las actividades de la vida cotidiana te quiten ese pasaje. No dejes que ninguna disrtacción te robe tu tesoro.
Sujétalo bien fuerte. Si depositas tu confianza en la Biblia encontrarás diariamente material para meditar y una vez que llege “el golpe” de la Escritura, no lo dejes.
Principio número dos.
Memoriza lo más que puedas el o los pasajes que le impactaron, escríbelo en una tarjetita que quepa en tu bolsillo y empieza por memorizar el versículo, este simple paso abre un panorama que amplía nuestro entendimiento y desde este momento empezamos a profundizar en la Palabra.
Principio número tres.
Analiza cada párrafo, cada palabra y cada verbo.
Lee el párrafo tratando de analizarlo con el contexto de la escritura completa que está leyendo, medita en cada palabra que se encuentra en el versículo, si existe alguna que no comprendes bien, ve al diccionario, muchas veces esto hace que podamos visualizar el pasaje de otra manera más grande de lo que habíamos entendido.
Analiza cuidadosamante los verbos en los que está escrito el pasaje.
Esto es de suma importancia, ya que un pasado puede cambiar radicalmente nuestro entendimiento si fuera futuro o presente y viceversa.
Por último estuda los lugares y costumbres de la época. Esto nos da una imagen global del pasaje. Yo se que no es fácil y que no se logra de inmediato, pero si nos aplicamos, en un poco de tiempo estaremos profundizando en la Escrituras.
Principio número cuatro.
Házte preguntas. Dios no se enoja si nos cuestionamos, a veces he creído que es uno de los pasatiempos preferidos de Dios, cuando nos ponemos a cuestionarnos todo con una correcta motivación de aprendizaje, muy diferente cuando cuestionamos todo por simple rebeldía que lo único que se busca es molestar.
Cuando realmente queremos aprender es muy válido cuestionarse todo.
Así que cuando tengas un versículo o un pasaje que estés analizando házte todas las preguntas que puedas acerca de esa parte de la Biblia. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuándo? ¿ Cómo? Y todas las que te quieras hacer.
Principio número cinco.
Coméntalo con otros, funciona muy bien, tal como si quisiera memorizar el pasaje, coméntalo con tus amigos y sus familaires, verás que al expresarse con palabras su entendimiento te exige más a tu mente para que puedas plasmar con palabras lo que has meditado de la Biblia.
Este ejercicio es muy bueno porque mucas veces podemos captar ideas al interior nuestro pero no podemos convertirlas a palabras.
Sucede a menudo que creemos que ya hemos entendido un pasaje de la Biblia y lo traemos varios días en el “archivo” pero cuando lo queremos traducir a palabras nos damos cuenta que realmente sólo tenemos una vaga idea de lo que estamos meditando, practica este ejercicio, los resultados te van a dejar satisfecho.
Un consejo pequeño pero poderso.
Cuando estés leyendo tu Biblia y hay un pasaje difícil de entender y por más que lo intentas no le entiendes…¡déjalo! Siga leyendo tu Biblia, cuando menos te imagines, leyendo en otra ocasión el mismo pasaje será más claro, mas entendible, confia en tu Biblia.
Recuérdalo cuando te topes con un pasaje aparentemente inentendible, déjalo en paz y sige tu lectura, aplíquate a los versículos y pasajes que en ese momento están claros. Esta es una forma de sacarle mucho provecho a nuestra lectura.
Dios quiere comunicarse contigo. No anda poniendo claves ocultas para las decifremos. El cuando quiere hablar es muy claro, tan claro que muchos se niegan a creer que es Dios hablando, confia en tu Biblia y usa todas tus fuerzas en aquellos pasajes que tienen vida en ese momento.
Conozco personas que se pasan años tratando de encontar mensajes ocultos o tratando de decifrar los pasajes más difíciles de la Biblia y pierden los tesoros que pueden saborear y disfrutar diariamente en abundancia todo por querer encontar el “hilo negro” o el eslabón perdido. Confia en tu Biblia. Creáme nunca falla.
Armando Carrasco Z
Y de esta definición vamos a partir. Sé que una persona aplicada en la meditación entiende perfectamente la definición de la meditación, sin embargo una gran mayoría de gente influenciada por los medios de comunicación masiva tenemos la falsa idea de asociar la meditación con una persona que se olvida del mundo real y se aisla dejando la mente en blanco.
Por eso quiero partir de la definición del diccionario porque se trata exactamente de lo contario de activar la mente, de “echar a andar” ese músculo que lo hemos dejado adormecido por no aplicarlo correctamente.
Cuando cultivas el hábito de lectura de la Bibia es imposble que no te impacten ciertos pasajes.
Con mucha frecuencia los versículos de las Escrituras nos dejan una huella de por vida. Y cuando meditamos en ella ese impacto crece exponencialmente.
No se trata de hacer un método de meditación, no se trata de hacer fórmulas express que funcionen de la noche a la mañana.
Meditar requiere tiempo.
Es como los buenos vinos entre más tiempo se les deje reposar mejor saben. Igual es la Biblia mientras más le dediques tiempo a meditar en ella mejores resultados te dará.
Y para lograrlo no se necesitan “guias” detallando los pasos para lograrlo. Lo que se necesitan son principios.
Principio número uno.
Confia en la Biblia. Empieza a leerla y cuando un pasaje le llame la atención, te impacte poco o mucho pero que haya algo que te llame la atención, no lo sueltes, agárrelo.
Literlmente como si tuvieras garras y no dejes que las actividades de la vida cotidiana te quiten ese pasaje. No dejes que ninguna disrtacción te robe tu tesoro.
Sujétalo bien fuerte. Si depositas tu confianza en la Biblia encontrarás diariamente material para meditar y una vez que llege “el golpe” de la Escritura, no lo dejes.
Principio número dos.
Memoriza lo más que puedas el o los pasajes que le impactaron, escríbelo en una tarjetita que quepa en tu bolsillo y empieza por memorizar el versículo, este simple paso abre un panorama que amplía nuestro entendimiento y desde este momento empezamos a profundizar en la Palabra.
Principio número tres.
Analiza cada párrafo, cada palabra y cada verbo.
Lee el párrafo tratando de analizarlo con el contexto de la escritura completa que está leyendo, medita en cada palabra que se encuentra en el versículo, si existe alguna que no comprendes bien, ve al diccionario, muchas veces esto hace que podamos visualizar el pasaje de otra manera más grande de lo que habíamos entendido.
Analiza cuidadosamante los verbos en los que está escrito el pasaje.
Esto es de suma importancia, ya que un pasado puede cambiar radicalmente nuestro entendimiento si fuera futuro o presente y viceversa.
Por último estuda los lugares y costumbres de la época. Esto nos da una imagen global del pasaje. Yo se que no es fácil y que no se logra de inmediato, pero si nos aplicamos, en un poco de tiempo estaremos profundizando en la Escrituras.
Principio número cuatro.
Házte preguntas. Dios no se enoja si nos cuestionamos, a veces he creído que es uno de los pasatiempos preferidos de Dios, cuando nos ponemos a cuestionarnos todo con una correcta motivación de aprendizaje, muy diferente cuando cuestionamos todo por simple rebeldía que lo único que se busca es molestar.
Cuando realmente queremos aprender es muy válido cuestionarse todo.
Así que cuando tengas un versículo o un pasaje que estés analizando házte todas las preguntas que puedas acerca de esa parte de la Biblia. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuándo? ¿ Cómo? Y todas las que te quieras hacer.
Principio número cinco.
Coméntalo con otros, funciona muy bien, tal como si quisiera memorizar el pasaje, coméntalo con tus amigos y sus familaires, verás que al expresarse con palabras su entendimiento te exige más a tu mente para que puedas plasmar con palabras lo que has meditado de la Biblia.
Este ejercicio es muy bueno porque mucas veces podemos captar ideas al interior nuestro pero no podemos convertirlas a palabras.
Sucede a menudo que creemos que ya hemos entendido un pasaje de la Biblia y lo traemos varios días en el “archivo” pero cuando lo queremos traducir a palabras nos damos cuenta que realmente sólo tenemos una vaga idea de lo que estamos meditando, practica este ejercicio, los resultados te van a dejar satisfecho.
Un consejo pequeño pero poderso.
Cuando estés leyendo tu Biblia y hay un pasaje difícil de entender y por más que lo intentas no le entiendes…¡déjalo! Siga leyendo tu Biblia, cuando menos te imagines, leyendo en otra ocasión el mismo pasaje será más claro, mas entendible, confia en tu Biblia.
Recuérdalo cuando te topes con un pasaje aparentemente inentendible, déjalo en paz y sige tu lectura, aplíquate a los versículos y pasajes que en ese momento están claros. Esta es una forma de sacarle mucho provecho a nuestra lectura.
Dios quiere comunicarse contigo. No anda poniendo claves ocultas para las decifremos. El cuando quiere hablar es muy claro, tan claro que muchos se niegan a creer que es Dios hablando, confia en tu Biblia y usa todas tus fuerzas en aquellos pasajes que tienen vida en ese momento.
Conozco personas que se pasan años tratando de encontar mensajes ocultos o tratando de decifrar los pasajes más difíciles de la Biblia y pierden los tesoros que pueden saborear y disfrutar diariamente en abundancia todo por querer encontar el “hilo negro” o el eslabón perdido. Confia en tu Biblia. Creáme nunca falla.
Armando Carrasco Z
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