“Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas. Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra” Salmos 119: 27-28
Dios tiene un camino perfecto preparado para el hombre. Ese camino es el que le conviene al hombre en todos los sentidos. Muchas veces el hombre por su terquedad y necedad no lo sigue, pero también muchas otras el hombre no sigue ese camino simplemente porque no lo conoce o no lo entiende.
Cuando decimos “Dios”, nos imaginamos erróneamente que es inaccesible para los humanos, pero no es así dice la Biblia que una de las cosas en las que podemos tener orgullo es en entender y conocer a Dios.
Por eso aquí vemos que David le pide a Dios que lo haga entender el camino de sus mandamientos. Porque sabe que entendiéndolos será más fácil andar por la vida en los caminos perfectos de Dios.
Los caminos perfectos de Dios no significa que sean caminos sin problemas o una vida color de rosa, no se refiere a eso, los caminos perfectos de Dios son aquellos que te impulsan a que cumplas tu propósito aquí en la tierra. Tú tienes un propósito y tu satisfacción más grande en esta vida es realizarlo. Y para cumplir ese propósito Dios tiene caminos por los que tienes que andar.
Cuando ese entendimiento llega a tu vida entonces no podrás dejar de meditar en todas su maravillas, por eso el autor de este Salmo dice “…para que medite en tus maravillas…” Es increíble encontrar los caminos de Dios que nos llevan a cumplir nuestro destino. No hay palabras para describirlo.
La otra parte del Salmo dice: “Se deshace mi alma de ansiedad, susténtame según tu palabra” Cuántas veces hemos tenido esa sensación de ansiedad al grado que sentimos que nos desbaratamos. Esa ansiedad provocada por los problemas, por la soledad, por un vicio no superado, por condenación, por pecado, o por lo que sea que toca nuestra alma en lo más profundo y sentimos que nos morimos. Son situaciones extremas.
Es entonces cuando podemos acudir a Su palabra, la cual nos puede sustentar más allá de lo que imaginamos, es más a veces es lo único que nos mantiene vivos. Su palabra tiene la capacidad de sostener nuestras vidas en las situaciones más adversas de la vida.
Armando Carrasco Z.
Un espacio para conocer más de la Biblia. Conocer todo aquello en lo que la Biblia puede ayudarnos. Conocer al Autor de la Biblia y entender que realmente es un "instructivo" o "manual" para que el hombre pueda llevar una vida plena y estable.
sábado, 8 de marzo de 2008
sábado, 1 de marzo de 2008
Salmo 119 Dálet (parte 13)
“Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra. Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; Enséñame tus estatutos.”
Salmo 119:25-26
Sólo los que hemos pasado por situaciones extremas podemos entender a cabalidad esta expresión de David diciendo que su alma está abatida hasta el polvo. Situaciones que nos llevan a puntos tales que nuestra alma siente el olor del polvo y siente su humillación directa a nuestras vidas.
Son situaciones en las que por salud, o una situación económica o tal vez un problema con los hijos hacen que nuestra vida sea abatida. Son situaciones extremas. Donde todo se derrumba, no hay nada de donde “agarrarse”. Es entonces que aparece el clamor de David para decir “vivifícame según tu palabra”.
Estas situaciones hacen que lo único que puede mantenernos vivos es Su Palabra. Es lo único confiable y seguro para poder sostenernos, fuera de eso no tenemos más que polvo. Y es cuando experimentamos que verdaderamente Su Palabra tiene poder, que tiene la capacidad de mantenernos con vida y con esperanza.
Algo que me impacta sobremanera es que dice vivifícame según tu palabra, no dice sólo que nos vivifique sino que sea de acuerdo a Él. Y eso cambia todo. Porque muchas veces clamamos por una solución de acuerdo a nuestra perspectiva humana y limitada, pero el consejo y la solución de Dios siempre son perfectos.
Cuando clamamos así es porque ya entendimos que aún nuestras propias soluciones no pueden rescatarnos, sólo y exclusivamente una solución de Dios puede salvarnos.
Por otro lado dice Te he manifestado mis caminos y me has respondido para entenderlo mejo lo leeremos en otra versión que dice: “Tú me respondiste cuando hablé de mis caminos”. Es sumamente importante darle su lugar a Dios. La mayoría de las veces hacemos las cosas, aún las importantes, sin consultar a Dios. Y por eso muchas veces los resultados no son como los planeamos.
Ganamos mucho cuando vamos con Dios a platicarle “nuestros caminos”, podemos recibir de Él consejo y apoyo para lo que vamos a hacer. Dios no se queda callado cuando uno de sus hijos le platica su vida. Dios le responde, no sólo con palabra de ánimo sino con su apoyo práctico.
Si tu alma está abatida por los problemas; te aconsejo que te aferres a lo único que puede darte vida, que es Su Palabra y por supuesto también te aconsejo que le platiques tus caminos, tu vida, tus situaciones a Dios, Él con gusto te responderá.
Armando Carrasco Z.
Salmo 119:25-26
Sólo los que hemos pasado por situaciones extremas podemos entender a cabalidad esta expresión de David diciendo que su alma está abatida hasta el polvo. Situaciones que nos llevan a puntos tales que nuestra alma siente el olor del polvo y siente su humillación directa a nuestras vidas.
Son situaciones en las que por salud, o una situación económica o tal vez un problema con los hijos hacen que nuestra vida sea abatida. Son situaciones extremas. Donde todo se derrumba, no hay nada de donde “agarrarse”. Es entonces que aparece el clamor de David para decir “vivifícame según tu palabra”.
Estas situaciones hacen que lo único que puede mantenernos vivos es Su Palabra. Es lo único confiable y seguro para poder sostenernos, fuera de eso no tenemos más que polvo. Y es cuando experimentamos que verdaderamente Su Palabra tiene poder, que tiene la capacidad de mantenernos con vida y con esperanza.
Algo que me impacta sobremanera es que dice vivifícame según tu palabra, no dice sólo que nos vivifique sino que sea de acuerdo a Él. Y eso cambia todo. Porque muchas veces clamamos por una solución de acuerdo a nuestra perspectiva humana y limitada, pero el consejo y la solución de Dios siempre son perfectos.
Cuando clamamos así es porque ya entendimos que aún nuestras propias soluciones no pueden rescatarnos, sólo y exclusivamente una solución de Dios puede salvarnos.
Por otro lado dice Te he manifestado mis caminos y me has respondido para entenderlo mejo lo leeremos en otra versión que dice: “Tú me respondiste cuando hablé de mis caminos”. Es sumamente importante darle su lugar a Dios. La mayoría de las veces hacemos las cosas, aún las importantes, sin consultar a Dios. Y por eso muchas veces los resultados no son como los planeamos.
Ganamos mucho cuando vamos con Dios a platicarle “nuestros caminos”, podemos recibir de Él consejo y apoyo para lo que vamos a hacer. Dios no se queda callado cuando uno de sus hijos le platica su vida. Dios le responde, no sólo con palabra de ánimo sino con su apoyo práctico.
Si tu alma está abatida por los problemas; te aconsejo que te aferres a lo único que puede darte vida, que es Su Palabra y por supuesto también te aconsejo que le platiques tus caminos, tu vida, tus situaciones a Dios, Él con gusto te responderá.
Armando Carrasco Z.
sábado, 23 de febrero de 2008
Salmo 119 Guímel (parte 12)
“Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos, pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros.”
Salmos 119: 23-24
A veces todo está en nuestra contra, inclusive todos están en nuestra contra, hasta gente importante. En esta parte del salmo que estamos estudiando “príncipe” se puede referir a alguien importante en la sociedad, alguien “de abolengo” de “buena clase”, pero también nos refiere a alguien que tiene poder político, económico y social. Alguien que puede hacernos daño más allá de hablar “mal de nosotros”, que puede pagar para hacernos daño.
Cuando dice “se sentaron y hablaron” es una expresión que implica planeación, en otras palabras se puede decir así: “Hay gente de poder que se detuvo a planear y hablar en contra mía”. A veces en nuestra vida tenemos a alguien en contra de nosotros, por las razones que sean, pero sucede.
Es entonces que debemos hacer lo que hizo el rey David; meditar en Su Palabra. Por la poderosa razón que en ella se encuentra el consejo. En la Palabra podemos encontrar cómo vamos a salir de nuestros problemas, cómo afrontar la situación. La Biblia tiene el consejo para salir delante de todos los planes que están en nuestra contra.
A veces no nos aconseja como nosotros quisiéramos, porque estamos acostumbrados a pedir consejo queriendo escuchar lo que nosotros queremos hacer, en el caso de Dios, a veces su consejo es diferente al que quisiéramos. Si alguien nos está acosando y amenazando quisiéramos que Dios nos aconsejara que lo mandemos a golpear o que lo demandemos, y cuando Dios nos habla para darnos consejo escuchamos algo que refleja el carácter de Dios.
El caso es que la Biblia tiene en su contenido miles de consejos para nuestra vida diaria, incluyendo consejos para actuar en situaciones en las que gente importante y con influencias nos persigue. La Biblia no es un libro de cuestiones místicas y misteriosas, la Biblia es un libro de consejos prácticos para esta vida, como lo hemos dicho es el manual operativo del hombre.
Cuando entendemos esto no sólo buscaremos el consejo de Dios a través de Su Palabra sino que nos emociona y conmueve buscar consejo en la Biblia. Lo cual nos da una seguridad que nunca te darían los mejores guardaespaldas.
La próxima vez que tengas un problema, no dudes en buscar consejo en la Biblia, te vas a llevar una agradable sorpresa. Dios tiene un consejo para ti.
Armando Carrasco Z.
Salmos 119: 23-24
A veces todo está en nuestra contra, inclusive todos están en nuestra contra, hasta gente importante. En esta parte del salmo que estamos estudiando “príncipe” se puede referir a alguien importante en la sociedad, alguien “de abolengo” de “buena clase”, pero también nos refiere a alguien que tiene poder político, económico y social. Alguien que puede hacernos daño más allá de hablar “mal de nosotros”, que puede pagar para hacernos daño.
Cuando dice “se sentaron y hablaron” es una expresión que implica planeación, en otras palabras se puede decir así: “Hay gente de poder que se detuvo a planear y hablar en contra mía”. A veces en nuestra vida tenemos a alguien en contra de nosotros, por las razones que sean, pero sucede.
Es entonces que debemos hacer lo que hizo el rey David; meditar en Su Palabra. Por la poderosa razón que en ella se encuentra el consejo. En la Palabra podemos encontrar cómo vamos a salir de nuestros problemas, cómo afrontar la situación. La Biblia tiene el consejo para salir delante de todos los planes que están en nuestra contra.
A veces no nos aconseja como nosotros quisiéramos, porque estamos acostumbrados a pedir consejo queriendo escuchar lo que nosotros queremos hacer, en el caso de Dios, a veces su consejo es diferente al que quisiéramos. Si alguien nos está acosando y amenazando quisiéramos que Dios nos aconsejara que lo mandemos a golpear o que lo demandemos, y cuando Dios nos habla para darnos consejo escuchamos algo que refleja el carácter de Dios.
El caso es que la Biblia tiene en su contenido miles de consejos para nuestra vida diaria, incluyendo consejos para actuar en situaciones en las que gente importante y con influencias nos persigue. La Biblia no es un libro de cuestiones místicas y misteriosas, la Biblia es un libro de consejos prácticos para esta vida, como lo hemos dicho es el manual operativo del hombre.
Cuando entendemos esto no sólo buscaremos el consejo de Dios a través de Su Palabra sino que nos emociona y conmueve buscar consejo en la Biblia. Lo cual nos da una seguridad que nunca te darían los mejores guardaespaldas.
La próxima vez que tengas un problema, no dudes en buscar consejo en la Biblia, te vas a llevar una agradable sorpresa. Dios tiene un consejo para ti.
Armando Carrasco Z.
lunes, 18 de febrero de 2008
Salmo 119 Guímel (Parte 11)
“Reprendiste a los soberbios, a los malditos, que se desvían de tus mandamientos. Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, porque tus mandamientos.”
Salmos 119:21-22
Esta parte del salmo 119 es muy agresiva, veámosla con detenimiento. La Biblia continuamente habla en contra de la soberbia. Es uno de los pecados que hace a una persona alejarse completamente de Dios. La peor de las soberbias es creer que uno es bueno. Y que no le hace daño a nadie, piensan que si ponen en una balanza su vida, sus acciones buenas son mucho pero mucho mas que las malas. Ellos creen que ser bueno es estar bien delante de Dios.
La Biblia enseña que nadie es justo delante de Dios. La condición del hombre por sí misma no es apta para presentarse delante de Él. Esa es la razón por la que Jesucristo vino al mundo, para que por medio de él podamos estar con Dios. No por nuestras obras, no porque seamos muy buenos sino porque Cristo nos hizo aptos para estar con Dios.
Otra clase de soberbia es creer que lo sabemos todo. Que no necesitamos a nadie para que nos enseñe, no entendemos que Dios usa a las personas para enseñarnos. Ojo; no digo solo a los que saben algo de Biblia, sino a todas las personas de todos los temas.
La soberbia descompone de una manera total la percepción de la realidad, y coloca al hombre en un estado de inconciencia que lo lleva a cometer actos de presunción e imprudencia que con el tiempo acaban con su vida.
Esa es la razón por la que debemos dejar que Dios nos reprenda cuando surge en nosotros la más mínima raíz de soberbia.
La siguiente parte dice “malditos los que se desvían de tus mandamientos” aclaremos primero que no es un perjuro o una maldición, es una señal de advertencia. Cuando caminamos con Dios de acuerdo a su Palabra tenemos todo el respaldo de Dios en nuestras vidas, cuando decidimos dejar a un lado ese caminar es obvio que las cosas no van a tener la bendición de Dios y todo lo que hacemos no tienen buenos resultados. La condición es la maldición.
La parte final de este pasaje dice que se aparte el oprobio y el menosprecio, cuando decidimos caminar de acuerdo a Su Palabra, se viene una serie de perseguidores que salen de donde ni siquiera nos imaginamos. Siempre va a existir una persecución hacia todos aquellos que deseamos vivir de acuerdo a lo que Dios nos dice. Y este clamor de David era precisamente eso, que Dios nos guarde del oprobio y menosprecio que surge por obedecer Su Palabra.
Armando Carrasco Z.
info@jfi.com.mx
Salmos 119:21-22
Esta parte del salmo 119 es muy agresiva, veámosla con detenimiento. La Biblia continuamente habla en contra de la soberbia. Es uno de los pecados que hace a una persona alejarse completamente de Dios. La peor de las soberbias es creer que uno es bueno. Y que no le hace daño a nadie, piensan que si ponen en una balanza su vida, sus acciones buenas son mucho pero mucho mas que las malas. Ellos creen que ser bueno es estar bien delante de Dios.
La Biblia enseña que nadie es justo delante de Dios. La condición del hombre por sí misma no es apta para presentarse delante de Él. Esa es la razón por la que Jesucristo vino al mundo, para que por medio de él podamos estar con Dios. No por nuestras obras, no porque seamos muy buenos sino porque Cristo nos hizo aptos para estar con Dios.
Otra clase de soberbia es creer que lo sabemos todo. Que no necesitamos a nadie para que nos enseñe, no entendemos que Dios usa a las personas para enseñarnos. Ojo; no digo solo a los que saben algo de Biblia, sino a todas las personas de todos los temas.
La soberbia descompone de una manera total la percepción de la realidad, y coloca al hombre en un estado de inconciencia que lo lleva a cometer actos de presunción e imprudencia que con el tiempo acaban con su vida.
Esa es la razón por la que debemos dejar que Dios nos reprenda cuando surge en nosotros la más mínima raíz de soberbia.
La siguiente parte dice “malditos los que se desvían de tus mandamientos” aclaremos primero que no es un perjuro o una maldición, es una señal de advertencia. Cuando caminamos con Dios de acuerdo a su Palabra tenemos todo el respaldo de Dios en nuestras vidas, cuando decidimos dejar a un lado ese caminar es obvio que las cosas no van a tener la bendición de Dios y todo lo que hacemos no tienen buenos resultados. La condición es la maldición.
La parte final de este pasaje dice que se aparte el oprobio y el menosprecio, cuando decidimos caminar de acuerdo a Su Palabra, se viene una serie de perseguidores que salen de donde ni siquiera nos imaginamos. Siempre va a existir una persecución hacia todos aquellos que deseamos vivir de acuerdo a lo que Dios nos dice. Y este clamor de David era precisamente eso, que Dios nos guarde del oprobio y menosprecio que surge por obedecer Su Palabra.
Armando Carrasco Z.
info@jfi.com.mx
lunes, 11 de febrero de 2008
Salmo 119 Guímel (Parte Diez)
“Forastero soy yo en la Tierra; no encubras de mi tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.”
Salmos 119:19-20
El entendimiento de David verdaderamente era profundo. Él sabía que en esta vida sólo estaba de paso, que su vida era solo momento efímero en la eternidad. Y no sólo eso él se consideraba forastero porque esta palabra tiene dos significados importantes.
La primer definición de forastero implica a una persona que no es propia del lugar. Que viene de otro lugar. Esto nos da el panorama de que en esta tierra sólo estamos de paso, nuestra vida tiene su destino en otro lado. Saber que sólo estamos de paso nos pone en un punto de acción para de manera eficaz llevar nuestra vida, no sólo para logros personales sino para una verdadera afectación con los que nos rodean.
La otra implicación de la palabra forastero nos señala que se refiere a alguien que no es nacido en el propio lugar, sino que es extranjero. Los que hemos creído en el nuevo nacimiento por medio de la creencia del Hijo de Dios, somos literalmente forasteros no nacimos de la carne sino del espíritu y por lo cual no nacimos en este lugar. Físicamente nacimos en la Tierra, pero espiritualmente (nuestra verdadera naturaleza) es de otro lugar.
Estamos en la Tierra de paso, somos peregrinos y somos forasteros. No nacimos aquí y no nos vamos a quedar aquí. Sólo cumplimos con nuestro deber. Entenderlo es provocar en nosotros acciones directas para promover el Reino al que pertenecemos.
Por eso necesitamos de la dirección divina, por eso mismo David en este mismo pasaje dice: “no encubras de mi tus mandamientos” él sabía que necesitaba un mapa que lo guiara en esta vida y más como rey de Israel. Los mandamientos del Dios (su palabra) era esa guía que necesitaba para llevar a cabo de manera acertada su misión en esta Tierra.
Dice la Biblia en 1 Pedro 2:9 que somos reyes, y debemos entender que estamos en esta Tierra como forasteros con un propósito. Y al igual que el rey David debemos buscar Su voluntad en Su Palabra. Su Palabra nos muestra el camino. Nos enseña y nos da dirección.
Cuando entendemos a cabalidad esto se genera en nosotros un hambre y sed por conocer Su voluntad para nuestras vidas y por saber qué debemos hacer. Lo increíble es que Su Palabra no sólo nos dice el qué hacer sino el cómo hacerlo.
Por eso el rey David en este pasaje dice Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo. Es tanto el anhelo por conocer qué y cómo hacer nuestra misión que nuestra alma llega al quebranto. En una versión de lenguaje actual, dice “Todo el día siento grandes deseos por conocer tus enseñanzas”. Es un deseo que se convierte en un empuje que nos lleva a buscar la voz de Dios. Y esa voz está muy clara en la Biblia.
Armando Carrasco Z.
sábado, 19 de enero de 2008
Samo 119 Guímel (Parte Nueve)
“Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu Ley.”
Salmos 119:17-18
Cuando ya tenemos un entendimiento de Su Palabra entonces podemos exclamar como David lo hizo en esta parte del salmo. Donde puede pedirle que viva y que guarde Su Palabra, hemos visto anteriormente que debemos valorar todo lo que Dios nos dice al punto de guardar y obedecer Su Palabra.
Para David vivir para guardar la palabra de Dios era algo sumamente bueno, tanto que le pide “Dios, dame una bendición y déjame vivir y guardar Tu Palabra”.
En otras palabras está diciendo: “Soy tu siervo, trátame bien, déjame vivir y podré guardar y obedecer Tu Palabra” No está condicionando a Dios, no le está diciendo que si no lo trata bien no va a obedecerlo, más bien está diciendo que comprende que su bienestar depende directamente de Dios y que necesita estar bien para poder guardar Sus mandamientos a cabalidad.
Por otro lado en el versículo 18 le pide a Dios que le “abra los ojos” aquí hay algo muy interesante. Muchas veces vivimos sin ver a Dios. Tenemos ojos pero no podemos verlo. En la Biblia hay muchos ejemplos de esto.
Hay un dicho que dice “buscas el amor teniéndolo tan cerca” Dios siempre está a nuestro lado. No nos deja ni un solo segundo, pero las circunstancias tanto adversas como exitosas, hacen que perdamos de vista quién está a nuestro lado.
Tanto que nos olvidamos de lo maravilloso que es Su palabra y Su ley. No permitamos que la vida nos quite la vista y no podamos ver a Dios ni lo que tiene para nosotros.
Debemos orar como este Salmo “¡Abre mis ojos!” a veces necesitamos la intervención divina para poder abrir los ojos nuevamente y ver de cerca y con detalle a nuestro Dios.
A tal grado llega la ceguera que cuando no vemos las cosas de Dios, las menospreciamos, hasta decimos que tal vez no sean obra suya, Cuando viene alguien y te dice cosas maravillosas de Dios, las menosprecias, buscas cualquier pretexto para dudar que verdaderamente sea Dios y olvidas el asunto. Por eso de vez en cuando debemos pedirle a Dios su intervención para poder verlo a Él y a toda su maravillosa obra.
Armando Carrasco Z.
Salmos 119:17-18
Cuando ya tenemos un entendimiento de Su Palabra entonces podemos exclamar como David lo hizo en esta parte del salmo. Donde puede pedirle que viva y que guarde Su Palabra, hemos visto anteriormente que debemos valorar todo lo que Dios nos dice al punto de guardar y obedecer Su Palabra.
Para David vivir para guardar la palabra de Dios era algo sumamente bueno, tanto que le pide “Dios, dame una bendición y déjame vivir y guardar Tu Palabra”.
En otras palabras está diciendo: “Soy tu siervo, trátame bien, déjame vivir y podré guardar y obedecer Tu Palabra” No está condicionando a Dios, no le está diciendo que si no lo trata bien no va a obedecerlo, más bien está diciendo que comprende que su bienestar depende directamente de Dios y que necesita estar bien para poder guardar Sus mandamientos a cabalidad.
Por otro lado en el versículo 18 le pide a Dios que le “abra los ojos” aquí hay algo muy interesante. Muchas veces vivimos sin ver a Dios. Tenemos ojos pero no podemos verlo. En la Biblia hay muchos ejemplos de esto.
Hay un dicho que dice “buscas el amor teniéndolo tan cerca” Dios siempre está a nuestro lado. No nos deja ni un solo segundo, pero las circunstancias tanto adversas como exitosas, hacen que perdamos de vista quién está a nuestro lado.
Tanto que nos olvidamos de lo maravilloso que es Su palabra y Su ley. No permitamos que la vida nos quite la vista y no podamos ver a Dios ni lo que tiene para nosotros.
Debemos orar como este Salmo “¡Abre mis ojos!” a veces necesitamos la intervención divina para poder abrir los ojos nuevamente y ver de cerca y con detalle a nuestro Dios.
A tal grado llega la ceguera que cuando no vemos las cosas de Dios, las menospreciamos, hasta decimos que tal vez no sean obra suya, Cuando viene alguien y te dice cosas maravillosas de Dios, las menosprecias, buscas cualquier pretexto para dudar que verdaderamente sea Dios y olvidas el asunto. Por eso de vez en cuando debemos pedirle a Dios su intervención para poder verlo a Él y a toda su maravillosa obra.
Armando Carrasco Z.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Salmo 119 Bet (Parte ocho)
Salmo 119: 15-16
“En tus mandamientos meditaré consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.”
Hay tres palabras clave en esta parte del salmo; Meditar, regocijar y no olvidar.
Hemos estudiado que en este salmo las palabras mandamientos, estatutos, preceptos, leyes, nos refiere directamente a Su Palabra. Por lo que las tres palabras clave van enfocadas a la Biblia.
La primer palabra clave es meditar. La cual, según el diccionario significa: Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo. Entonces entendemos que una parte importante que debemos enfocar es a prestar una profunda atención a lo que dice Su Palabra. Hacer a un lado todo pensamiento ajeno y meditar detalladamente en Sus Palabras. No sólo escucharlas, no sólo leerlas, sino meditar, hacer un análisis inteligente de lo que dice la Biblia.
En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él.” Dios mismo nos recomienda que debemos meditar en lo que dice la Biblia de día y de noche. Haz este ejercicio; selecciona un versículo, leélo varias veces y trata de memorizarlo, escribelo en una libreta o en una tarjetita, y durante todo el día por 3 o 4 días, piensa en él, analiza todo lo que dice y te darás cuenta de verdades que contiene ese versículo que tal vez a la primera lectura no te habías percatado.
La segunda palabra clave es regocijar. Dice el versículo “…me regocijaré en tus estatutos…” cuando leemos la Biblia algo sucede en nosotros que nos pone felices, queremos compartir esa felicidad con todos. Su Palabra contiene maravillas inexplicables que lo único que podemos expresar es alegría y gozo.
La Biblia por sí misma es motivo de estar felices de saber que Dios nos dejó a la deriva ni solos, sino que nos dejó un instructivo claro y preciso para vivir nuestras vidas. Y eso es suficiente para estar agradecidos y hacer fiesta.
Y la tercer palabra clave es no olvidar. Cuando olvidamos algo, por lo general lleva un significado de poco interés por lo que tenemos que hacer. Si tú lees la Biblia pero no la practicas o meditas, de alguna manera estás diciendo que no tienes un interés mayor en la Biblia.
Debemos esforzarnos por prestar atención a lo que Su Palabra dice y no olvidarla. Es un buen hábito tener siempre presente la Biblia en nuestros corazones. Un buen paso es memorizarla. Con un poco de persistencia podremos aprender algunos versículos importantes. No tienes que aprenderte uno diario. Con uno que te aprendas a la semana…o al mes, es suficiente.
Sin embargo creo que el significado profundo de este versículo es que no olvidemos Su Palabra cuando la tengamos que aplicar. De nada serviría que te supieras de memoria la Biblia si cuando tienes enfrente de ti a un pordiosero, no extiendes tu mano para ayudarlo.
Meditar, regocijar y no olvidar, son tres palabras clave que debe tener nuestra vida respecto a la Biblia.
Armando Carrasco Z.
“En tus mandamientos meditaré consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.”
Hay tres palabras clave en esta parte del salmo; Meditar, regocijar y no olvidar.
Hemos estudiado que en este salmo las palabras mandamientos, estatutos, preceptos, leyes, nos refiere directamente a Su Palabra. Por lo que las tres palabras clave van enfocadas a la Biblia.
La primer palabra clave es meditar. La cual, según el diccionario significa: Aplicar con profunda atención el pensamiento a la consideración de algo. Entonces entendemos que una parte importante que debemos enfocar es a prestar una profunda atención a lo que dice Su Palabra. Hacer a un lado todo pensamiento ajeno y meditar detalladamente en Sus Palabras. No sólo escucharlas, no sólo leerlas, sino meditar, hacer un análisis inteligente de lo que dice la Biblia.
En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él.” Dios mismo nos recomienda que debemos meditar en lo que dice la Biblia de día y de noche. Haz este ejercicio; selecciona un versículo, leélo varias veces y trata de memorizarlo, escribelo en una libreta o en una tarjetita, y durante todo el día por 3 o 4 días, piensa en él, analiza todo lo que dice y te darás cuenta de verdades que contiene ese versículo que tal vez a la primera lectura no te habías percatado.
La segunda palabra clave es regocijar. Dice el versículo “…me regocijaré en tus estatutos…” cuando leemos la Biblia algo sucede en nosotros que nos pone felices, queremos compartir esa felicidad con todos. Su Palabra contiene maravillas inexplicables que lo único que podemos expresar es alegría y gozo.
La Biblia por sí misma es motivo de estar felices de saber que Dios nos dejó a la deriva ni solos, sino que nos dejó un instructivo claro y preciso para vivir nuestras vidas. Y eso es suficiente para estar agradecidos y hacer fiesta.
Y la tercer palabra clave es no olvidar. Cuando olvidamos algo, por lo general lleva un significado de poco interés por lo que tenemos que hacer. Si tú lees la Biblia pero no la practicas o meditas, de alguna manera estás diciendo que no tienes un interés mayor en la Biblia.
Debemos esforzarnos por prestar atención a lo que Su Palabra dice y no olvidarla. Es un buen hábito tener siempre presente la Biblia en nuestros corazones. Un buen paso es memorizarla. Con un poco de persistencia podremos aprender algunos versículos importantes. No tienes que aprenderte uno diario. Con uno que te aprendas a la semana…o al mes, es suficiente.
Sin embargo creo que el significado profundo de este versículo es que no olvidemos Su Palabra cuando la tengamos que aplicar. De nada serviría que te supieras de memoria la Biblia si cuando tienes enfrente de ti a un pordiosero, no extiendes tu mano para ayudarlo.
Meditar, regocijar y no olvidar, son tres palabras clave que debe tener nuestra vida respecto a la Biblia.
Armando Carrasco Z.
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